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La Cacería Comienza [Mitternacht]

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La Cacería Comienza [Mitternacht]

Mensaje por Mirielle Winter el Mar 2 Jul - 23:55

Las hermosas praderas perdieron su color esmeralda quedando solo pequeños fragmentos discontinuos y siendo el resto bañado por por la tierra desnuda y erosionada. En algún tiempo las personas y animales de pastoreo que allí habitaban habrían contribuido a su cuidado, pero estos habían desaparecido y los pocos que quedaban eran devorados por las alimañas que por allí rondaban. Quizás se trataba de una especie invasora que se colo entre los muros, quizás siempre habría estado allí y para sobrevivir a el actual tiempo difícil había tenido que "evolucionar" y arrasar con todo a su paso. ¿Vampiros? No, insectos del tamaño de una vaca... Pero, lamentablemente, su sabor no era tan rico como el de ese suculento animal herbívoro y a diferencia de esas tranquilas criaturas, estos comían con todo lo que se interpusiera en su camino por puro instinto.

El estomago de Winter resonó entre colinas como el rugido de alguna mítica criatura que se encontraba entre los roídos restos de edificaciones. Los buenos aperitivos escaseaban, los Insectos no resultaban del todo satisfactorios, en todo caso la temporada no era precisamente buena durante el asolador Otoño. Probablemente sería más fácil conseguir algo junto a un manada, aunque las porciones no serían precisamente grandes, y aún más efectivo sería ir alguna urbe moderna... Hacer algún trabajo por algo de dinero, o simplemente hacerse por mano propia con lo que necesitara, pero para ella en este momento no era importante aquello.

Su mirada se alzo hacia el cielo, las primeras estrellas brillaron en el cielo y algo que parecía un suspiro escapo de su hocico. Su largo pelaje, a pesar de ser rojo y brillante, la ayudaba a pasar inadvertida ante las miradas poco precavidas y sus cuatro extremidades no producían sonido alguno al trotar suavemente. De pronto, sus piernas traseras se flexionara para que pudiese dar un gran salto y terminar sobre el antiguo muro de piedra de lo que en algún momento fue quizás una esplendorosa fortificación. La caída fue suave y solo cayeron piedresillas y polvo. Sus orejas se alzaron en busca de algún sonido y su mirada penetro sin dificultad en la neblina que empezaba alzarse sobre las colinas.

Nada, no había absolutamente nada. Nada familiar, nada extraño, nada peligroso, nada llamativo, ni siquiera una pequeñita larva de insecto. ¿Qué es lo que pasaba? ¿Se estarían ocultando? ¿Habría algo que la figura lobuna no podía percibir? El aire estaba pesado si, pero no olía nada fuera de lo normal. La oscuridad empezaba reinar casi por completo, esta noche no habría más que la mitad de una vieja Luna, y las neblina empezaba a tragarse todo lo que estuviera a su alcance. Entonces, desde lo más profundo de su caja torácica escapo un potente aullido que haría temblar a aquellos de temple débil.

Y una vez más, nada le contesto, nada se removió nervioso en su escondite. ¿Qué estaba buscando? Ni ella misma lo sabía, pero sus pasos la habían guiado hasta esas tierras, parte del territorio de sus congéneres, pero ellos no eran la respuesta. ¿A quien esperaba? Como por arte de magia la neblina empezó a arremolinarse a su alrededor, el corazón de Mirielle no retrocedió y frente a ella se encontró, como si se tratase de una espejo, frente a otro Lobo... Pero, su pelaje era tan blanco que podría ser fácilmente confundido con la neblina.

Fue solo un vistazo, los ojos de aquella criatura y los de Winter se encontraron a penas por una fracción de segundo antes de que desapareciera, pero ese tiempo fue justo el necesario para darse cuenta de lo evidente. Durante todo este tiempo, sus instintos habían estado adormecidos olvidando sentir más allá de lo que es obvio. Gruñó con rabia, no era posible que los Insectos hubieran sentido el peligro antes que ella...

Sus músculos se tensaron y en lo que era un parpadeo abandono la posición de altura en la que se encontraba, lanzándose en busca del peligro, corriendo a todo galope en la dirección de esos extraños latidos bajo tierra.
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Mirielle Winter

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